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Vampire; Scarlet Blood by Karoline, Sekiria, Yamil is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 México License
Vampire; Scarlet Blood

Gabriel

5.19.2009

Su historia era aburrida, su pasado como mortal, olvidado, y su existencia como vampiro , vertiginosa, problemática, como todo lo poco que el recordaba.

Donde había nacido, donde había crecido y como se había convertido en lo que era, todo le resultaba un completo misterio, y le gustaba mantenerlo así. Siempre había vivido por y para el, sin importarle nadie realmente, sin interesarse por nada. Odiaba los pocos recuerdos que le quedaban sobre su mortalidad, los encontraba patéticos y poco útiles a su actual condición, para el no existía un pasado, tan solo su presente y la eternidad por delante.

A veces trataba de recordar su entrada al mundo de la inmortalidad; que había sido de el, de aquella figura fría y calculadora tan semejante y diferente a el, lo ignoraba y tampoco le preocupaba demasiado; apenas si podía dibujar las líneas que formaban su rostro, o evocar el timbre de su voz, solo lagunas y oscuridad. ¿Por que lo había convertido en la criatura que ahora era,? no lo sabía, capricho; quizás, o tal vez aburrimiento. Son sentimientos que con el paso de los años se intensifican en una manera inimaginable, y el sabía de eso.

Lo único que importaba era el legado de aquel que alguna vez conoció y que ahora no era más que una imagen difusa; la oportunidad de vivir nuevamente, todo un mundo de posibilidades nuevas a sus pies.

Un nombre era el único elemento constante en aquellos recuerdos ¿era acaso el suyo? ¿habría sido de algún conocido? ¿algún personaje en los libros? Era un nombre que sabía reconocer como propio, un nombre sin pasado, sin conocimiento del tiempo; Gabriel.

Sus memorias lo llevaron lejos, a la vieja Nueva Orleáns, sin recordar la fecha con mucha exactitud, los recuerdos sobre esos tiempos se encontraban difusos, como todo lo demás,¿1900? ¿1920? No había mucha diferencia en su manera de verlo. Una distinguida figura camina por las viejas callejuelas bañadas por la débil luz de las farolas, ni una estrella en el cielo, la luna no se ha dignado a mostrar su cara esta noche, solo el sonido de algunas cigarras ocultas en la noche. Ni un alma ronda por aquel lugar y el sonido de unos elegantes zapatos se encarga de romper el silencio nocturno.

La sombra del hombre se dirigió hacia las afueras de una sucia taberna, el bullicio y el ruido del interior contamina la paz que se respira en las calles, música alegre y ligera, el olor a alcohol y tabaco y las risotadas de las mujeres nocturnas se entremezclan en el aire formando una extraña y pesada atmósfera, que nuestra anónima figura ama sin lugar a dudas.

El hombre sacó un cigarrillo del bolsillo de su chaqueta y lo colocó en sus labios después de humedecerlos con su lengua, enciende una cerilla para prender su cigarro y el fuego de esta ilumina por un breve momento su rostro. Mientras daba la primera bocanada al cigarrillo, un hombre ebrio y desgarbado acompañado de una robusta prostituta salen de aquel burdel . Caminaban escandalosamente por la calle, doblando en la siguiente esquina. El hombre terminó su cigarrillo y encendió otro de manera casi automática, nuevamente acercó la cerilla, y la calida y leve luz del fuego danzó sobre su perfil de marcadas líneas que dibujan un rostro varonil y agradable, un rostro cuya actual expresión divertida rayaba en lo perverso.

Después que la pareja desapareció de vista, el hombre se tomó su tiempo, dio otra bocanada al cigarro y sigue los sigue con paso decido y firme. La pareja se besa apasionadamente mientras sube las escaleras de un viejo apartamento, dando tumbos por el alcohol y la prisa de encontrar un momento de mayor privacidad para los negocios que deben terminar. Tras un portazo, el hombre se escurrió entre las sombras, pasando de largo las escaleras y prefiriendo una ventana a lo alto por la cuál planea introducirse en la vieja vivienda.

La manera en la que los sorprendió, la ira que se transformó en miedo y desesperación, pasando por la humillación y la vergüenza: que tristes criaturas eran estas realmente. Rió divertido mientras con un pañuelo limpiaba las comisuras de sus labios y salía del cuartucho caminando nuevamente por la solitaria calle, entretenido a sobre manera recordaba el rostro de aquel pobre ebrio, tratando de defenderse inútilmente, y la cara de ella, distorsionada por el terror al ver como su cliente de esta noche era muerto a manos de aquel atractivo y fiero hombre. Demasiado hilarante recordar como había rogado la mujerzuela, llorando y gimoteando para salvar su patética y miserable vida.

Así era su existencia, guiada por la sed de sangre y por lo que el llamaba una cena divertida, cualquier cosa que entretuviera a sus sentidos. No importaba quienes fueran, prostitutas, ladrones, aristócratas , inocentes o pecadores, el no hacía distinción alguna, todos ellos eran como ganado, la variedad en el menú de la noche.

A pesar de que disfrutaba enormemente de acechar a su cena en sociedad y lugares concurridos, lo cierto es que no le gustaba la compañía, a menos que hubiera alguna recompensa, ya fuera comodidad, bienes, o un poco de entretenimiento, las parejas de diversión de Gabriel no mantenían su atención por mucho tiempo, y dependiendo el caso, tomaba lo que podía y se iba, o pasaban a ser parte del menú.

Muchas veces había buscado compartir su existencia sin encontrar a nadie digno de recibir un regalo como el que el podía ofrecer, solo había fastidio, fracasos y frustración. ¿Por qué tenían que ser tan mediocres? ¿ Tan falsamente morales? ¿Por qué nadie deseaba aceptar realmente la genialidad en lo que los mortales llaman “maldad”?
No había suficiente intelecto, tenacidad o belleza, hacía falta ese delicioso toque de cinismo y arrogancia; no había pasión ni deseo de vivir.

Su búsqueda constante lo llevo a viajar por el mundo, buscando, esperando. Yendo de ciudad en ciudad, a cualquier sitio que le pudiera brindar un momento de placer, un nuevo panorama, una nueva visión. América pronto no fue suficiente para su curiosidad y ambición y se marchó al viejo continente.

Después de pasearse por Londres, España y Roma, descubrió que su corazón se encontraba en París. Francia tenía ese toque que mantenía sus sentidos y curiosidad en estado de exaltación constante.

Fue en esta ciudad que algo captó al fin su caprichosa atención. En una de tantas noches, en las que salía a caminar por las callejuelas en busca de su siguiente presa, una joven de rasgos felinos que erraba por las peligrosas calles despertó su curiosidad . A pesar de que su vestimenta se encontraba raída y fuera de contexto con su belleza , su porte y sus movimientos denotaban su educación, su estatus. Ella poseía una mirada astuta y una expresión arrogante propia de su clase, cosa que no hizo más que aumentar el interés de Gabriel por ella. ¿que hacía vagando sola en aquel lugar? no le importaba, pero le asombro como aquella chiquilla aun viendose vulnerable y confundida,desprendia un aura de orgullo e impertinencia que terminó de fascinarlo.

Se decidió a que ella estaría con el de alguna manera u otra, como compañera, aprendiz o como su nuevo juguete, la etiqueta no era importante. Lo único realmente significativo, es que por fin había encontrado aquello que estaba buscando, ese algo que lo hipnotizará, y lo conseguiría, sin importar que, ella sería su lienzo en blanco y la convertiría en su obra maestra.

Publicado por Anónimo en 21:56    

Etiquetas: Gisele. Sire

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