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Vampire; Scarlet Blood by Karoline, Sekiria, Yamil is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 México License
Vampire; Scarlet Blood

Draven. Black. Dracul

5.02.2009

Pequeñas gotas de una lluvia reciente resbalan por el cristal de la ventana, de un lado la gente camina monotomanente bajo un cielo oscuro y gris; con diferentes destinos. Mientras que del otro lado, sentando en una pequeña mesa de madera, mirando a través del cristal empapado desde dentro de una cafetería, un joven de cabellos negros y pálida piel juega con la cuchara de su café esperando. Esperando por alguien que no vendrá, por alguien que tal vez no existe, una ilusión, una fantasía, ¿un sueño quizás? Ni siquiera conocía su nombre se decía una y otra vez, durante 2 siglos había podido calmar su conciente perfectamente; hoy su mente era caos, imágenes y recuerdos de un rostro que solo había visto una vez hace ya algunos años.

Una bella señorita se acerca a él, sentándose enfrente sin preguntarle.
-Hola cariño ¿Te importa si te hago compañía? – Le pregunto la morena al momento que encendida un cigarro. La luz del café era relativamente poca y solo unas 5 personas se encontraban en el lugar. Un lugar silencioso a esa hora de la madrugada.
Después de escuchar la pregunta el misterioso joven soltó la cuchara, dejo un billete en la mesa y salio del lugar sin siquiera mirar a la joven, saliendo de aquel sucio café. Camino unos minutos por las calles sin rumbo alguno o al menos eso pensaba él. Mientras sus pies lo llevaban de un lado al otro su mente volaba en recuerdos, hacia tiempo que no recordaba, sus inicios surgían de nuevo…

“Corría el año de 1787 en Londres, Inglaterra cuando nací. Durante toda mi infancia había sobresalido y vivido solo en una fría y oscura Mansión en las afueras de la gran ciudad. Criado solo por sirvientes y maestros particulares, heredero de una gran fortuna. Mi vida había sido vacía y sin conocer cariño alguno por parte de nadie, como todo niño rico me volvió frió y gracias a mi gran inteligencia, aprendí a engañar a la gente; pero más que nada por necesidad, por diversión. Rápidamente aunque no necesitara de nadie, me di cuenta que me gustaba convivir con la gente, rodearme de ellos, jugar con sus mentes.

Luego alcancé la adolescencia bastante pronto a diferencia de los demás jóvenes de mi edad, maduré física y emocionalmente. Me deje de caprichosos tontos y comencé a especializarme en la creación y diseño de armas, las cuales llenaban mi curiosidad y varias de mis ansiedades, relajándome. Comencé a sobresalir en la sociedad de una manera increíble, era conocido aunque no querido por todos; pero incluso aunque los que no me querían me respetaban, pues no había forma de ganarme en alguna discusión o de cualquier otra forma. Lo tenía todo o eso creía yo en mi engreída mente.

Con cada año que transcurría me volvía un mejor manipulador de mentes, mejoraba más las armas solo para mi uso. Mi existencia continuaba siendo solitaria, conocía el “amor” solo en historias y la verdad me parecía una estupidez; como a todos los que nunca han amado o querido en su vida. Engañaba mi soledad encerrado en bibliotecas y en fiestas, rodeado de gente, solo sombras moviéndose a mi alrededor, seres comunes. Entonces algo comenzó a meterse en mi cabeza, el sueño de todo hombre… La inmortalidad.

Aún recuerdo aquel oscuro día de agosto de 1809, donde mi mayor sueño y pesadilla se cumplió. El momento en que nací para la noche.
Recién Anochecía, apenas había caminado unas pocas calles de una librería a la que me gustaba ir, cuando note que alguien me seguía; aunque cada vez que volteaba no veía a nadie. En seguida me encontré avanzando más rápido, no era miedo lo que sentía, era curiosidad; deseaba ver hasta donde se atrevía a llegar mi espectador. No había alcanzando a moverme más de 5 calles cuando en al regresar la mirada al frente después de voltear hacia atrás me encontré de frente ante una bellísima pelirroja, con una mirada fría y calculadora, un ser tan lleno de fuerza que me hacia estremecerme.

-Hola Draven, ¿Qué tal tu noche querido? –Me preguntó la extraña mujer, mi mente se confundió un instante ¿Cómo era que sabía mi nombre? Luego me tranquilicé y pensé: y ¿Por qué no habría de conocerlo si todos me conocían? Respire para calmar mis impulsos y le hablé con la mayor tranquilidad que me fue posible.
-Buenas noches señorita… -Dejando la palabra al aire esperando una respuesta. La mujer me sonrió y me ofreció su mano, la tome y la bese cortésmente demostrando mi educación.
-Mi nombre es Demonique –Dijo alegremente mirando muy curiosamente con sus extraños ojos verdes.
-¿Te gustaría acompañarme a charlar un rato? He oído mucho de ti y creo que eres muy interesante mi joven amigo –Sus palabras sonaban como ecos en mi cabeza, su voz era suave, dulce y elegante haciendo sentir una basura cada vez que intentaba abrir la boca. Me sentía tan pequeño a su lado, mi ego se había esfumado y en último esfuerzo de orgullo logré hablar.
-Claro, estaremos cómodos en mi hogar -¿Hogar? No, lugar de residencia seria una palabra más adecuada para definir el sentimiento que yo le tenía a ese antiguo edificio. En los años que llevo existiendo no encontrado algún sitio al cual designar hogar o que se le acerque siquiera, soy un errante en este oscuro mundo. Siempre que pienso en eso siento como si no perteneciera a ningún sitio, a ninguna época, solo soy una existencia vacía que se niega a dejar de existir. Pero regresando al tema, ella aquella misteriosa mujer por la cual me sentía atraído, no de manera física o sexual, si no de una manera ¿Cómo llamarlo sin que suene falso? Mágica, era como si fuese mi destino encontrarme con ella.

Paso casi una hora en lo que logramos subirnos a algún transporte que nos llevara a la antigua mansión Black y sin darme cuenta nos encontrábamos frente a la chimenea recién encendida hablando de temas tan diversos, aunque más bien ella hablaba y yo escuchaba, su voz me cautivaba era como si me hechizara. Transcurrían las horas y cada vez me sentía mas dominado por ella hasta que llego el momento en que nuestras bocas habían dejado de hablar y nuestros labios se dedicaban a besarse. Yo no sentía nada por ella, ni necesidad de besarle, pero no podía evitarlo, no podía resistirme a su control y luego bajo su rostro besándome el cuello; Mi mente comenzó a nublarse, mis pensamientos me abandonaban, solo podía sentir; pero el placer se convirtió en dolor, dolor como no había experimentado jamás. Sentía como mi vida me abandonaba, todo daba vueltas a mí alrededor, comencé a sentir paz, comencé a morir. Al fin había acabado mi vida, dejando todo lo que nunca tuve sintiéndome desdichado por no haber conseguido nada para mí, ahora me daba cuenta de mi soledad; que realmente siempre… estuve solo.”

Los ojos del joven se abrieron de lentamente mientras se apoyaba en la pared, no podía creer que estuviese recordando aquel momento, el momento en que había muerto. Después de unos instantes de recuperarse y aclarar su mente dejando los recuerdos a una lado, el joven comenzó a caminar tomando confianza de nuevo en si mismo con cada paso. Draven había sobrevivido a morir una vez, a más de dos siglos de existencia, aquel joven no se dejaría caer solo por una falsa ilusión, no; no había problema que el no pudiese solucionar. Después de caminar varias cuadras, el joven miro el cielo; estaba amaneciendo.
-Hora de perderme en el mundo de los sueños –Se dijo mientras llegaba a su refugio y se recostaba en un ataúd de seda negro. Luego cerro la tapa y sus ojos listo para dormir, listo para regresar nuevamente… a los dolorosos recuerdos.

Publicado por Anónimo en 4:24    

Etiquetas: Draven. Black. Dracul

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